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ADOXOPHYES ORONA

SKU: SE-8-BG004 Categoría: Marca:

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Se realiza monitoreo con Trampa delta y Fondo engomado

El grupo de las orugas de la piel está formado por un conjunto de pequeños lepidópteros pertenecientes a la familia de los Tortrícidos, cuya característica común es que las orugas roen la piel de los frutos con la consiguiente depreciación económica que ello produce. Las orugas de la piel pertenecen a géneros diversos como Archips, Cacoecia, Capua y Pandemis. Las que causan daños más preocupantes en nuestros manzanales son Capua reticulana y Pandemis heparana, y en ellas centramos nuestra atención.

El adulto de 20 mm de envergadura, presenta alas de color marrón claro con dos bandas de color más oscuro. Hace la puesta, sobre las hojas del peral y el manzano, en ooplacas de color verde claro y recubiertas de cera.

La larva de color verde claro puede alcanzar los 22 mm y vive en las hojas. Crisalída en las hojas que enrolla mediante hilos de seda.

Capua reticulana es una de las orugas más comunes en los manzanos de Gipuzkoa cuyos daños son similares a los causados por orugas del género Pandemis, con las que se confunden fácilmente por su parecido.

Esta oruga de color variable, que pasa el invierno en porciones de hojas y grietas de la corteza, puede ocasionar, especialmente en verano, graves daños en brotes y frutos del manzano.

En primavera inicia el ataque mordisqueando yemas y brotes jóvenes. La ninfosis se realiza entre los órganos dañados bajo una red de hilos, teniendo lugar el vuelo de los adultos de la primera generación en el mes de mayo. Las mariposas adultas ponen los huevos agrupándolos en placas características de color amarillo de los que emerge, hacia el mes de julio, una nueva generación de orugas que provoca los daños más graves al fruto, refugiándose al abrigo de una cubierta sedosa que ellas mismas confeccionan. Dichos daños se manifiestan sobre hojas, que pueden aparecer deformadas, roídas y a veces devoradas totalmente, y sobre frutos, cuya piel presenta mordeduras irregulares que dificultan la cicatrización de heridas y favorecen la instalación de hongos de pudrición.

 

Durante el reposo invernal las orugas confeccionan una telilla blanquecina típica, adherida a las nerviaciones principales del envés de la hoja, bajo la cual se protegen. En Gipuzkoa se han contabilizado dos generaciones por año.

  • Peso:
    1 kg
  • Dimensiones:
    25 × 15 × 10 cm